Momentos inolvidables de los videojuegos modernos (Vol. 1)

Esta es la primera de las entradas que quiero dedicar a algunos de los mejores momentos que he vividos en un videojuego, sensaciones que no he vuelto a vivir con los juegos actuales y que me apetece recordar.

El orden no tiene ningún significado especial, simplemente son momentos que recuerdo al mirar atras. Hablo de videojuegos modernos ya que la tecnología ayuda a la narrativa y en conclusión a transportarte mas a ese mundo y a esas sensaciones que buscan los creadores, hay momentazos en muchos juegos retro pero eso lo dejo para otro volumen.

Introducción de Shenmue y los paseos por Dobuita

Shenmue siempre será mi juego fetiche, junto a FFVII es el juego que mas me ha transportado y con el que mejores sensaciones he tenido, pura droga digital que me hacía querer seguir viviendo en ese mundo digital y no volver a la realidad (a pesar de mi jodidamente feliz vida), es algo que echo mucho en falta ya que no lo he vuelto a sentir con ningún juego actual. Shenmue es uno de los padres de los juegos contemporáneos, los QTE están presentes en casi cualquier juego de acción, su narrativa y su historia adulta y cinematográfica son un referente. Un ejemplo actual, en Skyrim, un juego 11 años adelantado en el tiempo, presentan a sus NPCs y a sus rutinas diarias como una revolución y que quieres que te diga, no veo nada que no haya visto en Shenmue de hecho en Shenmue estaba mejor… esto último es un comentario algo fanboy.

Con Shenmue aluciné con su intro que te dejaba con una perfecta sensación de impotencia y una necesidad de venganza, también son inolvidables los paseos por Dobuita en busca de pistas. El realismo del juego para plasmar la realidad e interactuar con ella eran inimaginables antes de su salida.


Final Fantasy VII

El mejor final fantasy, el juego por el cual incluso la gente no jugona se interesaba en la época y preguntaban sobre “el juego ese japones que anuncian en la tv”, toda una revolución, el niño bonito de la psx y el único juego con el que he soñado durante días, su narrativa, sus videos, sus minijuegos, sus personajes, su personalidad, todo era abrumador para mi mente pre-adolescente, ese puto juego me hizo llevarme el mayor colocón digital de mi jodida vida, apenas diferenciaba realidad y ficción, soñaba despierto y dormido con FFVII y cuando no soñaba, jugaba, no se cuantas veces lo he vuelto a empezar, tiene infinitos momentos inolvidables pero me quedo con los siguientes:

Gold Saucer FFVII: Nunca me olvidaré de su música, era la pausa perfecta en la aventura, la cita con Aerith, los minijuegos, el ambiente festivo, por un momento desconectabas de la dramática y a veces depresiva aventura para disfrutar jugando dentro de un juego, recuerdo volver una y otra vez a Gold Saucer para relajarme, mi viaje a Tokyo de hace dos años fué el Gold Saucer en mi vida, todos tenemos un Gold Saucer, un lugar al que ir para desconectar y relajarnos, a mis doce años yo lo compartía con Cloud y sus compañeros de viaje.


El club de la Abeja: Mientras experimentaba por primera vez un enorme JRPG no me esperaba este “momento aventura gráfica”, acostumbrado a jugar una y otra vez a Loom en mi asmático y parapléjico PC aluciné cuando este juego de acción por turnos me obligaba a buscarme la vida para entrar a una casa de putas, la expectación por saber que había dentro eran enormes, pero no tanto como lo que en realidad te encontrabas.

El Desfile: El momento de infiltrase entre las filas enemigas e intentar disimular fué otra experiencia única, recuerdo que era bastante complicado seguir los pasos y la tensión que vivías mientras eras retrasmitido por TV.

La Horca de Sonic Adventure

A cualquier chavalín acostumbrado a escenarios destructibles y a monstruos enormes persiguiendo a personajes ultraciclados le parecerá una tontería, pero el día que probé por primera vez una consola de 128bits con unos gráficos ultra rápidos y detallados, la diosa Dreamcast, fué con este Sonic y concretamente en el nivel “Emerald Coast”, aún recuerdo mi sonrisa y mis leves gemidos de euforia cuando aparecía esa enorme Horca Asesina destruyendo todo a su paso, los frames derretían mis pupilas.

Momento Casablanca en Grim Fandango

Cuanto gocé jugando a este juegazo, sin duda la aventura gráfica mas cinematográfica que he disfrutado, con personajes carismáticos y situaciones inolvidables, lo mejor era que nunca se olvidaba que era un videojuego, un entretenimiento digital e interactivo, no una película. Cuando Manny se asienta montando su casino y el juego se convierte en puro cine negro aluciné, sin saber por qué, pero aluciné, con el tiempo encontré la respuesta.

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